Con personal limitado, un número finito de horas de trabajo y una amplia variedad de tareas por completar, los responsables de laboratorio están constantemente buscando métodos para hacer que sus instalaciones sean más eficientes. El desafío consiste en aumentar la productividad sin comprometer la salud y la seguridad de los empleados ni la precisión de los resultados.
Desde ayudar a los empleados a gestionar mejor su tiempo hasta actualizar el diseño de los laboratorios para crear espacios de trabajo más funcionales, existen múltiples acciones que los responsables pueden implementar para tener un impacto positivo en la productividad.
Adaptarse y superar
En esencia, la gestión del tiempo es un proceso de toma de decisiones que estructura, protege y ajusta el tiempo de una persona en relación con condiciones ambientales cambiantes. Años de investigación han demostrado que tres habilidades clave marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso en la gestión del tiempo: la conciencia, la organización y la adaptación.
La conciencia implica mantener una visión realista del tiempo como un recurso limitado. La organización consiste en estructurar las tareas y los objetivos para utilizar el tiempo de manera eficaz. La adaptación implica supervisar el uso del tiempo mientras se realizan las tareas y ajustarse a las interrupciones y a los cambios de prioridad.
Priorización y productividad
Cuando se trata de optimizar la productividad, es fundamental centrarse en las tareas que están alineadas con los objetivos generales y dejar las menos urgentes para más adelante. Un método que puede ayudar en este sentido es la matriz de priorización de Eisenhower. Este enfoque permite clasificar las tareas en cuatro categorías: urgentes e importantes, importantes pero no urgentes, urgentes pero no importantes, y ni urgentes ni importantes.
El uso de este enfoque puede ayudar a reducir el número de tareas poco importantes que se realizan solo para aparentar estar ocupado, cuando en realidad tienen el efecto contrario en la productividad general.
Personal y esterilización
Como en cualquier entorno donde las personas interactúan, los laboratorios tuvieron que adaptar sus operaciones y diseños debido a la pandemia de COVID-19.
Algunas de las estrategias más eficaces para fomentar el distanciamiento social y hacer cumplir las nuevas normas de salud y seguridad incluyen escalonar los turnos para reducir la cantidad de empleados presentes al mismo tiempo, implementar nuevos protocolos de circulación y reforzar el uso de equipos de protección personal.
A pesar de estas medidas, la desinfección sigue siendo el medio más eficaz para combatir las infecciones, tanto dentro como fuera del laboratorio. Muchos laboratorios de ciencias de la vida, que ya aplicaban estrictos protocolos de esterilización, han adoptado medidas de limpieza reforzadas inspiradas en los sectores de la hostelería y la sanidad.
El equipo que se utiliza con mayor frecuencia es identificado por el responsable del laboratorio y se limpia de manera regular para reducir el riesgo de contaminación. Este enfoque minimiza la necesidad de detener los equipos durante períodos prolongados para realizar limpiezas profundas, lo que contribuye a aumentar la productividad.
Espacio para moverse
Aunque han recibido mayor atención durante la pandemia de COVID-19, la ampliación del espacio del laboratorio y la mejora de la higiene han llegado para quedarse en lo que respecta a la optimización de la seguridad.
Algunas empresas pueden optar por nuevas instalaciones más grandes o por reorganizar los espacios existentes para mejorar los sistemas de ventilación, almacenar más suministros de limpieza y equipos de protección personal, y añadir más espacio de trabajo para que los empleados puedan realizar sus tareas con comodidad.
Si bien estas estrategias pueden ser útiles, es importante tener en cuenta que no existe un enfoque único para mejorar la productividad. Puede llevar tiempo desarrollar una estrategia que se adapte a las necesidades específicas de cada organización.
Este contenido se inspiró, en parte, en “Designing Labs for Productivity”, Lab Manager, 28 de febrero de 2020, y “Time Management Is About More Than Life Hacks”, Harvard Business Review, 29 de enero de 2020.
Kevin Ritchart es redactor de contenido en Thermo Fisher Scientific.